Cómo enseñar a tu hijo a dormir solo en su cama

dormir niños

¿Cómo enseñar a dormir solos a nuestros hijos?… ¿ya es el momento de pasar a la cama?… ¿hay que dejarles llorar hasta que se duerman?… método Estivill: ¿sí o no?

Estas son algunas de las dudas que nos surgen cuando nuestros hijos se hacen mayores. Pero vayamos por partes.

Cuando son pequeños y sobre todo durante los tres primeros años de vida los despertares en mitad de la noche son normales… por lo menos entre 2 o 3 veces.  Las fases del sueño van cambiando y madurando con la edad. Por eso a veces parece que duermen mejor y quizás otras, no tanto.

Muchos de estos despertares pueden ser debidos a hambre, sed, una mala digestión, siestas largas y tardías, dolor (por ejemplo cuando salen los dientes), frío, demasiado calor en la habitación, pero sobre todo… necesitan ver a sus papás y comprobar que todo está bien. Son pequeños, muy dependientes durante el día y tiene sentido que por la noche también lo sean ☺

Alrededor de los dos años los niños están preparados para dormir en su propia camita, ya que llega un momento en que la cuna les agobia al ser un espacio pequeño e incluso puede ser peligroso si intentan salir por sí solos saltando, upss!!

Así que es el momento de acompañarles en esta etapa y nuevo aprendizaje, ayudándoles a fomentar la confianza en sí mismos. Educar con amor consiste en saber darles “alas”.

Para ello es importante crear una rutina relajante, predecible y agradable antes de dormir. Que sea predecible es fundamental para que anticipen que ha llegado el momento de relajarse y descansar después de un día lleno de aventuras y emociones. El hecho de poder anticipar este momento, les permite  gestionar su propia energía. 

Una rutina recomendable podría ser: comenzar por un baño calentito, después a cenaaaaaaar a ser posible juntos en familia,  toca el aseo y ya por fin nos disponemos a ir a la habitación para leer un cuento con luz tenue, repasar el día o incluso cantar un par de canciones.

Este ratito con uno de sus papás les ayuda a sentir que ir a dormir es algo positivo y además fortalece el apego. Después les recostamos en la cama (o en la cuna) y podemos aprovechar a poner un poquito de  música relajante de fondo, para ofrecerles un punto de atención (“escucha la música cariño”)  que les ayude a permanecer tranquilos. Papá o mamá mientras permanecerán a su lado dando seguridad, cogiéndoles la manita, haciendo caricias o simplemente acompañando. Pero ya no es momento de salir de la cama.

¿Y qué hacemos cuando se despierten en mitad de la noche?: Siempre acudir a la habitación para dar seguridad, recordándoles que “todavía es de noche, que todo está bien y que es momento de descansar”. Les ayudaremos a permanecer tranquilos en su cama tal y como hemos hecho en un principio. No es conveniente que los saquemos de la habitación porque les confundimos y no sería coherente por nuestra parte, ya que están aprendiendo a dormir en su camita. Podemos incluso volver a poner un poquito de música tranquila. Es importante que seamos constantes, la repetición en la rutina es fundamental. Es fuente de seguridad y bienestar.

“Padres CONSCIENTES…hijos FELICES”

Nuria Campins Frau es la orientadora pedagógica de la Escuela Infantil El Osito.